Lectura

seder de Pesaj

“Ma Nishtaná a laila a zé micol a leilot”. ¿En qué se diferencia esta noche de todas las noches?

Todos los años, durante generaciones, mientras avanza la lectura de la Hagadá, esperamos escuchar al más pequeño preguntar las mismas cuatro preguntas; y al mayor responder con las tradicionales respuestas que explican costumbres del Seder. En el diálogo musical se reafirma el objetivo didáctico del Seder: contar a nuestros hijos la historia de la salida de Egipto, el pasaje de la esclavitud a la libertad (“Vehigadta LeVinja”, Y le contarás a tu hijo). 

Este año en particular se presenta una quinta consideración: ¿por qué este Seder es distinto de todos los otros Sedarim? 

La respuesta simple, porque bajo la indicación “#QuedateEnCasa” no tenemos la posibilidad de reunirnos y festejar con nuestros amigos y familia. Pero la noche del Seder, como espacio de aprendizaje, nos convoca a una reflexión más compleja. Nos brinda la oportunidad de resignificar la realidad de aislamiento social como un modo de realizar los valores de Pesaj y aprender de esta experiencia.

La historia de Pesaj es el resultado de asumir una responsabilidad colectiva.

El pueblo hebreo salió de Mitzraim cuando se hizo responsable de sus actos y asumió su identidad marcando todas sus puertas. El pueblo hebreo salió de Mitzraim cuando fue uno. El pueblo hebreo cruzó el Mar Rojo y pudo seguir su camino hacia la tierra prometida porque lo hicieron todos juntos:  Responsabilidad colectiva.

Esta noche no nos reunimos con nuestra familia extendida y amigos porque no debemos salir de casa, para cuidarnos y cuidar a los demás. Quedarse cada uno en su casa la noche del Seder es aceptar que no se puede salvar uno solo, todos dependemos de los demás y solo podemos salir de este Mitzraim colectivamente.

Pesaj nos recuerda el pasaje de la esclavitud a la libertad. Este Seder es distinto porque el contenido de la palabra libertad, en tanto tenemos limitada la circulación, nos compele a expandir aún más el concepto. 

Cada uno de nosotros está atado por distintas cadenas, obligaciones económicas, exigencias laborales, compromisos sociales, temores, presiones de toda índole; cada uno tiene su propio Mitrzaim.

Mientras nos quedamos en casa, encerrados, descubrimos que, de pronto, somos libres de muchas ataduras que parecían imposibles de liberar, algunas de las cuales ni siquiera percibíamos por haberlas naturalizado.

Mucho de lo que nos parecía esencial quedó relegado. Tenemos tiempo para reecontrarnos con nuestros afectos, mantener largas charlas en familia, escuchar a nuestros hijos y sorprendernos con ellos, podemos ordenar la casa y nuestras ideas, revisar la biblioteca y toparnos con un libro que hace mucho queríamos releer, dedicar tiempo a cocinar y compartir las comidas, contactarnos por teléfono o por computadora con amigos con los que la falta de coincidencia en espacios físicos nos dificultaba el encuentro, jugar en familia, hacer una rutina de gimnasia.

Ser libre es tomar las propias decisiones y controlar la propia vida. Decidir quedarnos en casa se transforma en un acto de libertad.

Pesaj es el inicio de un viaje de lo conocido insatisfactorio a lo desconocido y prometedor. Este año comenzamos nuestro viaje desde una nueva experiencia. Aprovechémoslo.

Propongámonos manifestar amor a nuestros seres queridos y estar cerca de ellos de una forma diferente y creativa, sosteniendo el desafío que nos propone la noche de Pesaj de trasmitir nuestra historia y valores judíos en cualquier circunstancia, de la mejor forma que podamos y convencidos que el viaje que iniciamos con solidaridad, responsabilidad social y libertad, será nuestra salida de Mitzarim hacia donde cada uno de nosotros quiera llegar. 

¡Jag Hapesaj Kasher ve Sameaj!

Por Mariana Rozenhauz 

http://hacoaj.org.ar/hacoaj/hacoaj-noticias/noticias/el-seder-de-pesaj-en-tiempo-de-coronavirus/

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